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CALIDAD Y VANGUARDIA EN MEDICINA OFTALMOLÓGICA

La lágrima es una estructura importante compuesta de agua, grasa y mucina. Contiene sustancias antiinflamatorias y antimicrobianas que protegen el ojo. Cualquier alteración en su composición puede producir un ojo seco. La causa más frecuente es la producida por la alteración hormonal debida a la edad, que produce una disminución de la función de la glándula lagrimal, con una menor producción del componente acuoso. Pero también se produce ojo seco secundario a inflamaciones de la conjuntiva (alteración en el componente mucosoo), o en personas con blefaritis (alteración del componente graso). Existe un mayor número de ojo seco en personas con alteraciones reumatológica (artritis reumatoide, espondiloartropatías, S. Sjögren…) Los síntomas suelen ser alteración de la visión (sobre todo después de estar un rato realizando actividades que requieran de la atención visual), escozor o quemazón, sensación de cuerpo extraño, picor o prurito, legaña blanquecina y enrojecimiento ocular. Habitualmente estos síntomas suelen ser más frecuentes al finalizar el día, y se suele sentir la necesidad de tener los ojos cerrados. Su tratamiento se basa en la instilación de manera crónica de sustancias lubricántes, lágrimas o geles, con diferente composición según el tipo de ojo seco. En caso de lo remisión de los síntomas, se puede ocluir los puntos lagrimales con tapones de colágeno o silicona. En caso de inflamación intensa hay que tratar con tandas cortas de antinflamatorios. Los casos refractarios pueden precisar tratamiento con colirios realizados con el suero de uno propio.

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