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CALIDAD Y VANGUARDIA EN MEDICINA OFTALMOLÓGICA

INFÓRMATE

ojo seco

 

El ojo seco es una situación donde el ojo pierde su ambiente ideal por falta de lubricación. Hay dos tipos de lágrima: la lágrima emocional de llorar y la lágrima basal que protege el ojo de las agresiones externas.

La lágrima basal es la que está alterada o de la que hay déficit cuando hablamos de ojo seco. Esta lágrima tiene tres capas: una capa de mucina que permite la distribución de la lágrima por la superficie del ojo, una capa de agua (el 90% de la lágrima) y una capa de grasa que evita su evaporación. Cualquier alteración en una de estas capas o en su distribución va a producir lo que llamamos ojo seco.

Existen dos tipos importantes de ojo seco: el hiposecretor, donde hay un claro déficit de la capa acuosa, y el evaporativo, donde hay una falta de capa grasa y la lágrima se evapora muy rápido.

El ojo seco evaporativo es el más frecuente, y lo produce una alteración denominada disfunción de las glándulas de meibomio, conocida popularmente como blefaritis.

La capa grasa de la lágrima se produce por unas glándulas o poros que se encuentran en el párpado. Existen unas 50 glándulas de meibomio o poros en cada párpado. Si estas glándulas no producen la grasa o no la expulsan de manera correcta se acumula en el párpado y se solidifica, lo que produce sensación de arenilla, ojo rojo, malestar, lagrimeo en situaciones de agresiones externas, imposibilidad para la lectura continua, etc.

Tradicionalmente el tratamiento consiste en aplicar calor para licuar la grasa de las glándulas, masajear para facilitar su expresión y limpiar con geles especiales de farmacia. Este tratamiento es crónico, y se debe realizar todos los días, una o dos veces al día.

En el Centro Oftalmológico Integral disponemos de un novedoso tratamiento para el ojo seco evaporativo debido a una blefaritis, que es el ojo seco más frecuente y que afecta a un mayor rango de edad. Se trata de un tratamiento con IPL (luz pulsada) que se aplica sobre los párpados, para estimular las glándulas y reactivar su función normal, con la expulsión de la grasa solidificada y la normalización de su actividad. Además, una luz modular activa el colágeno, ayudando a la correcta apertura de la glándula y al cierre de las pequeñas venitas que producen la rojez periocular.

Este tratamiento se realiza en tres sesiones, separadas 15 días entre ellas, y se estima que la mejoría que se percibe después de la tercera sesión se mantiene los siguientes 12 meses. Se aconseja un tratamiento anual.

 


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